Punto Final

sábado, diciembre 05, 2009

Salvador despertó, otro día más, misma luz lastimando sus ojos, mismo techo sobre su cabeza, mismo piso frío, duro, totalmente intangible para sus inmóviles pies; mismos sueños rotos esparcidos bajo su cama. Muerto en vida, esclavo de su cuerpo inerte, sintiendo desvanecerse a cada latido. Hoy al sentir los rayos de sol que al colarse por su ventana, ya no quiso estar allí, se propuso a huir, transformar el peso que lo aplastaba, en fuerzas infinitas que lo dejaran correr al fin del mundo. Dejo que sus letras le sirvieran de escape, le era preciso esfumarse, dejando huella; le era preciso desaparecer sin dejar de existir.
El aire ya no era respirable, la esencia que quedo impregnada en el era toxica, era su mas dulce adicción. Era su razón de vivir, era la fuente de sus males, el recuerdo de su única alegría, y como en toda dependencia, se debe cortar de raíz. Dejo que la pluma se cobrara vida en su mano, dándole vida a su obra mas bella para así dejarse ir, en conjunto, con  el punto final.



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