Cuerpo

viernes, diciembre 04, 2009

El llevaba semanas observándola, e imaginando el olor de sus perfumados rizos. Sintió escalofríos al descubrir que le excitaba pensar en su delicioso cuerpo, su suave y joven piel, su aroma inconfundible a pasión y su aliento a deseo. Quiso robar su alma, con solo mirar sus ojos, quiso sentir su cuerpo, con solo rozar su mano, imaginó su mirada azul y profunda; delicada y furtiva, y sintió como el amor se agitaba en su pecho. Deseó con furia arrebatar la tierra, los escombros, los escurridizos matorrales que enmarañaban su cuerpo; que envolvían sus ojos, que carcomían su esencia. La amaba sin amarla, la miraba sin mirarla, la deseaba sin poseerla… pero todo iba a cambiar, iba a robársela al mundo para hacerla solo suya. A partir de ahora, su sudor, su sangre, su maraña de pensamientos y el latir de su corazón serían para ella. Juró que la protegería, juró que la haría su compañera, en su luz, en sus pasos, y en su sombra para siempre.










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