Los inteligentes deliberan y los necios deciden… a Eugenio esta vez le toco decidir; los días pasaban lentamente y la soledad lo agobiaba, hasta el punto de volverlo loco. Tenía una vida por delante pero ya no quería seguir. Era tal su locura, que decidió poner punto final a su corta vida, pero antes de hacerlo quiso recordar los placeres que hace tiempo le daban los largos paseos nocturnos. Era una noche lluviosa, llevaba horas caminando por mojadas calles vacías, recordando los ayeres que lo vieron brillar. “El mundo no da tantas alegrías como las que quita” se repetía a cada paso, sintiendo la tristeza recorrer su cuerpo. El mismo se preguntaba que lo había llevado a tal oscuridad. Entró al viejo café donde pasaba las horas escribiendo, se sirvió una taza de ese negro elíxir y se dedicó a esperar; esperar su muerte, que entrara por la puerta y se lo llevara a la eternidad. Se acerco a su mesa una mujer, que por unos cuantos pesos le ofreció su compañía; sin dudarlo Eugenio aceptó. Es mejor callar aparentando ser idiota que abrir la boca y disipar las sospechas… Eugenio se reservo sus palabras, conformándose con disfrutar de ese poético encuentro: un café y una puta, que mejor combinación para esperar la muerte. Transcurrieron varias horas, ellos solo cruzaban sus miradas, el la había cautivado, estaba dispuesta a cambiar su pasado por vivir con el aunque sea solo un día. Ella era su salvación, la única mujer que habitaba sus sueños, la que al beber de sus labios apagara su existencia, una enferma obsesión que lo llevaría a su tan deseado fin. ¿Ella sería la indicada?, ¿estaría dispuesta a amarlo en vida y llevarlo a la muerte para seguirlo amando hasta el final?.
Eugenio siempre dijo que las mujeres se parecen a las traducciones: cuando son bellas son fieles y cuando son fieles no son bellas; pero ella , su puta, era la excepción. Era bella, y lo amaría por siempre, además al beber de sus labios no necesitaría mas, se aferraría a ella por toda la eternidad.
El encuentro ocurrió en silencio, las horas se llevaron a la luna y sin una sola palabra los dos compartieron su feliz descanso. Ella le dio todo sin pedirle nada a cambio, solo su compañía bastó para borrar su pasado y acompañarlo al sueño eterno.Cobran muy poco las putas por todo lo que dan.

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