Hoy el cielo no tiene color... Blanco y negro, sombras grises... Hoy no hay nubes... ¿acaso vendrás?
No me alarmo, en absoluto, busco un poco de compostura y fuerzas que permitan calmar el cansancio asesino que carga mi cuerpo después de 3 noches sin dormir... Es un día especial...
Días así hacen que el tiempo rompa su estricto andar y se balancee tambaleante, para explotar al final del día y alojarse en almas afortunadas (afortunadas cómo la mía claro está) transformado en la ilusión, lo sé porque tú lo sabes, lo sabes porque yo lo se...
No sé que pasará más tarde, no puedo siquiera imaginarlo... sin embargo, sé que la ausencia de nubes anuncia tu llegada. No sé donde termina la ficción ni donde empieza lo real... el tiempo empieza a romperse, no puedo saber cuanto tardarás.
sé que la esperanza sigue viva, vive en tus ojos, en mis labios y en mi voz; sé que donde estés, las nubes también se han ido y por un instante has sentido como la luz te abraza y te quita el color... Blanco y negro.
El tiempo se rompe en un instante y esperaré con ansias el momento en el que al volver, el tiempo se destruya y pueda guardarme un poco (más) de tu esencia.
¿Harías lo mismo aunque sea por un segundo?
jugar con el tiempo, aunque sea por un instante, es una oferta tentadora no lo crees?
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