Santino era muy retraído, llevaba mas de 4 años encerrado en su casa desde la última vez que salió. y después de todo ese tiempo de encierro, lo único que extrañaba era el cielo cobijandolo y los rayos del sol acariciando su pálido rostro. Un primero de abril por fin se decidió a salir, con la esperanza de ver unos rayos de luz que iluminaran su alma; un alma oscura y dañada por el olvido, por miedo a abrir los brazos y dejarse abrazar por la vida. El único recuerdo que le queda del mundo exterior es una pequeña piedra azul que le regaló su padre, lo único que había valido la pena durante esos años. No tenia idea de que lo que encontraría sin duda alguna cambiaria su vida para siempre, y el cielo azul siempre estaría sobre el, cobijandolo.
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