Hoy hace un año que te encontré, desnuda, durmiendo bajo mi balcón; fue entonces cuando te cobijé bajo una manta y te encerré en el sótano, solo quería poseerte... ¿Acaso es muy común encontrar una doncella dormida en tu balcón? era el destino, no podía negarme. Recuerdo la primera noche, te escapaste por la pequeña ventana, era tan pequeña que tuviste que cortarte un brazo para pasar por allí. Te veías tan graciosa... y la expresión de los vecinos fue, sin duda alguna, algo que nunca olvidaré.
Eres tan perfecta, yo te alimento mientras tu tocas la flauta, aunque es difícil tocar la flauta con un solo brazo, tu lo haces magistralmente; y por eso es que intento todas las noches pegar tu brazo, para ver que tal lo haces con los dos.
Ha pasado un año y sigo intentando pegarte el brazo, y tu me lo agradeces, trayendo a casa el dinero que ganas vendiendo seguros a los jubilados.
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